jueves 25 de junio de 2009

España se hace el hara-kiri

Dos sangrantes errores defensivos acabaron con el mejor ciclo del fútbol español. Capdevila y Casillas reaccionaron mal en el primer gol. Sergio Ramos cometió una ingenuidad sorprendente en el segundo. Los dos tantos estadounidenses coronaron una sorpresa de talla mundial. Su victoria recuerda otra hazaña inesperada. En el Mundial de 1950, Estados Unidos se impuso a Inglaterra. Esta vez ha terminado con la impresionante racha de la selección, que pagó su condescendencia con el rival.

El partido se decidió en el primer tiempo. España, que durante los últimos meses no ha sido un equipo complaciente, permitió todo tipo de ventaja a Estados Unidos. Se ajustaron mal las líneas, el dibujo fue demasiado largo, Xabi Alonso se quedó abandonado en los repliegues defensivos y faltó claridad en los últimos 20 metros. Los americanos respondieron con un juego compacto y sencillo. Buscaron con rapidez a sus delanteros y encontraron espacios para correr, exactamente lo que les convenía.

El tanto de Altidore definió las características de la primera parte. Estados Unidos remató con frecuencia y avisó de sus intenciones. No fue un equipo asustado, ni especialmente defensivo. Un tiro de Dempsey estuvo a punto de sorprender a Casillas, Altidore y Davies combatían con entereza, Donovan dirigía los contragolpes y Clark confirmó que es un mediocentro estimable. Lo fue durante la Copa América y lo ha repetido ahora.

No hubo respuesta de la selección ni antes, ni después del gol de Altidore, precedido por un error de Capdevila, mal perfilado en el corte. El lateral izquierdo, una garantía durante los dos últimos años, pasó una mala noche. Tampoco Casillas se desempeñó con los reflejos de costumbre. No reaccionó con energía al tiro. El gol encendió todas las alarmas. Estados Unidos no era la víctima prevista. Y España no fue el equipo autoritario de siempre.

El primer tiempo se caracterizó por bajar la nota a todos los jugadores españoles. Ninguno funcionó en su mejor versión. Hasta Xavi, el jugador impecable, jugó con menos finura. Elevó su rendimiento en el segundo tiempo, pero el encuentro se había torcido definitivamente. La respuesta llegó demasiado tarde. Se había dado una oportunidad perfecta a un rival que llegaba crecido por la victoria frente a Egipto y por las características que suelen avalar a cualquier equipo estadounidense: combatividad y ausencia de complejos.

Apenas hubo oportunidades en la primera parte. Villa y Torres no encontraron la manera de superar a los centrales. Los centrocampistas se quedaron a medio camino: ni construyeron con eficacia, ni destruyeron. Xabi Alonso pasó un calvario en varios contragolpes estadounidenses, sometido a una soledad muy poco recomendable. Uno por uno, los jugadores americanos se impusieron a los españoles.

El encuentro giró en el segundo tiempo. No podía ser de otra manera. España atacó con vigor, pero sin demasiada claridad. Estados Unidos dio un paso atrás, y hasta dos. Buena parte del juego se desarrolló en el área de Howard, o en sus alrededores. Abundaron los remates, especialmente de Villa y Riera. O les faltó potencia, o dirección, o fueron neutralizados por Howard, cuya serenidad resultó contagiosa en sus defensas.

En los momentos más comprometidos, Estados Unidos actuó con una tranquilidad admirable. Los centrales ganaron en el juego aéreo y los laterales no se achicaron. Los centrocampistas estuvieron intachables en defensa y no dudaron en llegar al área de Casillas en las pocas ocasiones en que se requirió.

Para prueba, Dempsey en el segundo gol. Llegó cuando la presión de España era más intensa. La pelota apenas salía del área americana, pero cuando salió hizo trizas a la selección. Donovan manejó bien una jugada de ataque, beneficiado por la ausencia de gente a su alrededor. Aprovechó el espacio para conducir y prepararse el tiro. Lo desvió Piqué en una situación apuradísima y el balón quedó en el área pequeña, en los pies de Sergio Ramos. Al lateral le dio el paralís. Se quedó inerme. Dempsey, que estaba a su espalda, reaccionó como un rayo y rebañó el remate ante la sorpresa de los jugadores españoles.

El error se produjo en un momento que impedía la reacción de España. Faltaba un cuarto de hora y el gol tenía un aire fatídico. Ni hubo remontada, ni posibilidad de lograrla. Estados Unidos se defendió con eficacia y el arreón español no sirvió para nada, excepto para dar señales de ansiedad y desorden, los problemas de un equipo superado por primera vez en tres años. Nunca hay lecturas positivas en una derrota, pero quizá ésta sirva para comenzar un nuevo desafío. Ya no se trata de defender la racha de victorias. Se trata de rearmarse para enfrentarse al torneo que importa: la Copa del Mundo.

0 - España: Iker Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Piqué, Capdevila; Xabi Alonso, Xavi, Cesc (Cazorla, m.68), Riera (Mata, m.77); Fernando Torres y Villa.

2 - Estados Unidos: Howard; Spector, Onyewu, Demerit, Bocanegra; Dempsey (Bornstein, m.86), Bradley, Clark, Donovan; Davies (Feilhaber, m.69) y Altidore (Casey, m.84).

Goles: 0-1, m.27: Altidore. 0-2, m.74: Dempsey.

Incidencias: encuentro de semifinal de la Copa Confederaciones, disputado en el Free State Stadium de Bloemfontein ante la presencia de 20.000 espectadores. Los capitanes leyeron unas frases antes del inicio en el día antiracismo, en contra de la discriminación y a favor de la igualdad.

3 comentarios:

Bolea dijo...

Nada, era sólo para recomendar a todos los lectores del genial Segurola, este nuevo blog futbolísitco y que tiene muy buen pinta http://ladivisoria.blogspot.com/

Jose David Lopez dijo...

La prensa, los periodistas, la afición, todos habíamos previsto el pase de España, la victoria que nos colocara a un paso de repetir éxito y otro momento cumbre en la historia de un fútbol el nuestro, escrito a base de sudores. Sufrimientos basados en noches como la de este 24 de junio en Bloemfontein, mucho más acorde con una leyenda, la Roja, que aún estaba anclada en otra noche, la del Prater de Viena. Humildad...se necesita más humildad.

Pau Lladó dijo...

Mejor haber perdido en esa competición que en el Mundial del año que viene. Esa presión mediática de los récords de partidos sin perder o viceversa ha pasado mucha factura al juego de la selección, y los españoles nos hemos olvidado de disfrutar del juego de los jugones españoles y hemos estado pensando en solo llegar a la final para derrotar a Brasil.
Humildad o sin humildad, ahora sabremos qué hay para el año que viene.

Un saludo campeón!